PEDAGOGÍA EMOTI TERNURA.
La etapa de 0 a 3 años es sin duda un “tiempo diamante” en el desarrollo inicial e
integral del ser humano. La educación Emocinal
en esta primera etapa es la base fundamental del aprendizaje integral de
la niña y niño. Ya que solo un entorno seguro y afectuoso permitirá al cerebro
infantil (que prioriza la supervivencia ante el miedo) abrirse a la exploración
y el conocimiento del mundo.
Esta etapa se centra en crear vínculos,
validar las emociones, fomentar la autoestima y el autoconocimiento que son los
cimientos emocionales y estructurales a nivel neuronal. Si esta
base es sólida desde el comienzo, el aprendizaje del pequeño será favorecido en
todas sus necesidades y peculiaridades personales, ayudando a desarrollar sus capacidades.
Por ello es tan relevante, abordar el Primer Ciclo de la Educación
Infantil, sabiendo, que en nuestras manos está ese “tiempo diamante” que posee
cada niño y niña, para crecer y pulir y hacer brillar las capacidades y
competencias.
La pedagogía Emoti Ternura es una perspectiva
educativa de Educación emocional, adaptada al Primer ciclo de la Educación
Infantil. Hablar del desarrollo emocional desde el nacimiento del niño y la
niña es estar atendiendo al aprendizaje más importante y determínate, en la
felicidad de una persona. Partiendo de esta realidad tan retadora y bonita de
abordar, el educador es una persona emocionalmente capacitada y formada, que
disfruta de esta maravillosa tarea. Es preciso por tanto, que el educador haya
realizado formación acreditada, e
introspección en la formación de su inteligencia emocional, que facilite ser
referente emocional en su docencia.
La
pedagogía Emoti Ternura defiende que los educadores somos conocedores de los
estudios científicos que avalan a las pedagogías que respetan y favorecen el
desarrollo Infantil. Desde esta validación
esta programación se nutre de otras pedagogías científicas que han
demostrado que son óptimas para el desarrollo Infantil en edades de 0-3 años,
El objetivo principal que plantea este
programa anual, es favorecer la libertad de movimientos en niños y niñas de 0 a 3 años en un espacio que propicie el
amplio desarrollo del sistema sensorial,
a través del juego libre.
Así la
pedagogía Pikler será muy acertada y llevada a la práctica para el desarrollo
motor autónomo de nuestros niños y niñas.
Mediante el método Pikler “el niño que tiene
la oportunidad de practicar sus movimientos según su propio ritmo e iniciativa,
aprende a dominar su cuerpo” Y donde el rol de los adultos es totalmente indirecto
en las acciones que realizan los niños y niñas, el adulto no modela, el adulto
no enseña a
realizar ningún movimiento
en particular, su función es potenciar una observación sensible. Es
decir, estar atentos a los requerimientos, necesidades e intereses de los niños
y niñas para proveer, de acuerdo a su nivel de desarrollo, los recursos y/o
elementos necesarios para su progreso.
Otro punto de máxima importancia siendo el
motor de la pedagogía Emoti Ternura, es el vínculo afectivo entre el niño y la
niña con su educador y personas del contexto educativo.
Sabiendo que la figura del educador, es una relación afectiva privilegiada y de máxima
importancia, por lo que conviene darle en un marco
institucional: como indica Villarreal (2012), ante la ausencia de la figura
materna, es primordial que el adulto ofrezca al niño una relación afectiva,
cálida y de respeto, prestando atención a los intereses y necesidades que el
pequeño demande.
Esto fortalece la autoestima, que en un futuro próximo le ayudará a
afrontar nuevos retos y situaciones. Todo esto implica que al niño y la niña, nunca se le considere como un objeto y siempre
sea tratado como persona, un ser lleno de curiosidad y capacidades que deben de
ser atendidas.
De acuerdo
a lo anterior,
es importantísimo que los adultos que acompañan a los niños
y niñas
posean una actitud
atenta, observante y
disponible a lo
que sucede en
el entorno, sobre todo en el
accionar de cada niño y niña, favoreciendo e intencionado la exploración como
elemento clave del desarrollo.
“Educar es equilibrio emocional; desde el
amor propio, nace la ternura que acompaña a la Infancia”


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